Voy a hacer mi discurso empleando una serie de imágenes, del arte y de los medios, con el fin de hacer patente, en la primera parte, el imaginario corporal que nos encierra en unos parámetros de identificación fuerte que dará lugar a numerosos síntomas, frustraciones y prisiones, pero que es operativo para el sistema patriarcal, ya que dará lugar a una multitud de empresas lucrativas que con la promesa de libertad, bienestar y alegría vuelven a construirnos un imaginario patriarcal aún más fuerte.

No hay otra salida más que la indignación, la desobediencia y la rebelión, que vamos a ver en las respuestas artísticas y en la contestación rebelde de los feminismos, que tratarán así de construir otro imaginario corporal, otras posibilidades especulares donde mirarnos, otra manera de estar y vivir el cuerpo en este mundo, una-otra manera de darnos auténtica libertad, que pasará por un trabajo interior y exterior que atraviesa el cuerpo físico, las emociones y la mente; esta será la segunda parte del discurso.

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1-¿Qué es un cuerpo?

El cuerpo no es solamente una entidad individual sino también social, cultural y política.

Para Foucault es el lugar donde se ejerce el poder, todas las relaciones de poder y, por tanto, donde se pueden observar los efectos de esas relaciones que ejercita el patriarcado a través e las categorías de sexo y género que establecerán las leyes, normas, imágenes, comportamientos, actitudes, afectos y pensamientos de los cuerpos femeninos y masculinos.

Si la construcción de la sexualidad y del género tiene que ver con la construcción del patriarcado, el cuerpo será entonces un espacio donde construir la cultura androcéntrica y donde proyectar las interpretaciones patriarcales de las emociones, de los síntomas, de la salud y de la enfermedad, a lo largo de nuestra socialización. Por tanto el cuerpo es un lugar político donde rebelarse a esos mandatos y el feminismo verá en él un espacio donde poder inscribir otra cultura para el cambio, donde inscribir la autonomía, como dice Lagarde.

El feminismo entenderá muy pronto la importancia de rebelarse a esta construcción de los cuerpos. A partir de los años 80 el feminismo va a revisar la construcción del cuerpo más allá de los parámetros de igualdad y de las luchas políticas por la igualdad, es decir dará importancia, en mayor medida, a lo simbólico; el lenguaje, los arquetipos, la iconografía, la representación literaria y visual de lo femenino y masculino, a la par que introduce un cambio en la manera de entender la política y el poder.

Las teorías filosóficas, sociológicas y psicológicas sobre el cuerpo trataban de justificar el orden patriarcal, pero el feminismo va a adoptar la duda como método. Se va a cuestionar, por tanto la vida individual, la privada y la pública, las relaciones sociales y entre los sexos, la vida política, la ciencia, la educación, la sanidad,…etc.

2- ¿Qué es el patriarcado?

El patriarcado, según Victoria Sau, consiste en el poder de los padres (varones poderosos o llamados de otra manera el arquetipo viril, protagonista de la historia, según Amparo Moreno): un sistema familiar y social, ideológico y político con el que muchos hombres- a través de la fuerza, la presión directa, los rituales, la tradición, la ley o el lenguaje, las costumbres, la educación y la división del trabajo-determinan cuál es o no es el papel que las mujeres deben de interpretar con el fin de estar en toda circunstancia sometidas al varón.

Pero este patriarcado pasa por el cuerpo y en él se inscribe y toma forma, el género, las construcciones sociales de la masculinidad y feminidad, los afectos, dolores, placeres, marcas, ritos y adicciones. En él van a confluir también todos los medios de comunicación con productos que le reclaman y prometen unas infinidad de objetos para el deseo.

Todo este mundo de objetos, marcas, rituales, imágenes, narraciones y estereotipos sociales sobre masculinidad y feminidad van a influir en la imagen corporal y la autoestima, afectará a la salud y se verá en los síntomas que podemos leer en los cuerpos y que expresan el malestar ante el poder y el control que se ejerce sobre nuestros cuerpos. Las imágenes, a través del arte, de la publicidad, la moda y todas las artes visuales van a preparar y dar lugar, inconscientemente la mayoría de las veces, a una conformación en nuestro interior de un imaginario que nos dice lo que debe ser un cuerpo. Y este “deber ser” es una violencia que opera a lo largo de toda nuestra vida, porque nos hará estar descontentas de nuestro cuerpo, que nunca se parecerá al modelo único que se nos brinda.

La forma que adquiere la violencia sobre los cuerpos de las mujeres es múltiple, variando en los grados y formas de una cultura a otra. Pero existe una constante en todas las culturas; la conversión del cuerpo en objeto y la descentralización de nuestro deseo como sujeto en pos del deseo del otro. Sin embargo no es fácil de ver siempre esta violencia, pues está enmascarada y disfrazada de creencias, legalizada por leyes, usos, costumbres, publicidad o por los estereotipos de masculinidad o feminidad, transmitido todo en los agentes de socialización.

Esta violencia la podemos observar en varios contextos sociales:

1- En los discursos y prácticas religiosas, jurídicas, en muchas prácticas médicas, psicológicas o psiquiátricas que intentan controlar el cuerpo y la sexualidad de las mujeres que se escapan a las normas impuestas, intentando, mediante estas prácticas, devolverlas a su papel subordinado y reproductivo. Recordemos la frase típica de muchos médicos ante el dólar menstrual: “Esto se te pasará cuando tengas hijos”. Tengamos presente todos los discursos sobre el aborto, el uso abusivo de las tecnologías reproductivas, la medicalización excesiva de la depresión de las mujeres o la consideración de los ciclos vitales como un trastorno femenino o enfermedad que ha de medicalizarse.

2- En la selección de imágenes para representar el cuerpo femenino; niña, virgen, madre dulce y tierna, mujer sexy, prostituta, abuelas dulces y cuidadoras, vendedoras de sopa, compresas o productos para fortalecer los huesos, que influyen en la acomodación del cuerpo a un cierto tipo de expresividad de acuerdo con esos arquetipos, que veremos tantas veces reflejados en la publicidad.

3- En la difusión de un modelo de belleza, la estética de la juventud y de la delgadez, que ocasionará conflictos con el propio cuerpo, sobre todo en la adolescencia, posmaternidad y menopausia, con los consiguientes problemas en la percepción de sí, la autoestima y la aceptación de las transformaciones del cuerpo. Cito algunos ejemplos de mujeres en un taller de sexualidad. Una mujer africana me decía que en su cultura una mujer es bella cuando ha parido y tiene unas hermosas nalgas y pecho; ella estaba muy contenta de su cuerpo enorme y alegre. Otra mujer nicaragüense me decía que su preocupación por el cuerpo, sus nalgas, su pecho, su cintura, etc., empezó al venir a España. Y podemos citar otros ejemplos; una miss Brasil se operó 20 veces antes de ser miss.

4- En la utilización o eliminación del cuerpo femenino; las violaciones, prostitución, maltrato, acoso sexual, asesinato…etc., que marcan en el cuerpo las señales del dominio, control y posesión del poder masculino patriarcal.

Estas relaciones de poder sobre los cuerpos van a conformar identidades subordinadas y dependientes pues están configuradas en torno a la reproducción, la maternidad, la familia, el cuidado en todos los sentidos, su valor como objeto sexual y ahora también su trabajo. Ante esto muchas mujeres se rebelan pero vivirán esta contradicción entre tradicionales y modernas.

Todas estas funciones serán aseguradas a través de las ideologías religiosas, psicológicas, educativas, económicas, médicas,…etc., que se difundirán en nuestra socialización, a través de juegos, juguetes y medios de comunicación que van a producir identidades masculinas y femeninas con marcas visibles en los cuerpos; cuerpo musculoso y atlético sobre todo para los hombres y cuerpo delgado y flexible, seductor y armonioso para las mujeres.

Los medios difundirán también un cierto tipo de sexualidad y gestualidad, una manera de ocupar los espacios y las relaciones, una manera de mirar y de esconder, el reparto de los roles, la riqueza, la división sexual del trabajo, la toma de decisiones políticas y económicas, el control de la sexualidad, la ideología amorosa…etc. Es decir, que la socialización influirá en las relaciones con nosotras mismas y en las formas de relaciones personales y sociales que intervienen en la construcción de la dominación de género, porque con el cuerpo y sobre el cuerpo se produce el desarrollo psicosexual; cuerpo como espacio de identificación individual y grupal que nos guía hacia imágenes ideales de masculinidad y feminidad.

Estas operaciones del patriarcado sobre el cuerpo produce un gran descentramiento de nuestras experiencias y de nuestro cuerpo, como si nuestras experiencias y nuestro cuerpo tuvieran que amoldarse a un “deber ser” impuesto mediante la socialización violenta. Partir de sí, de la propia experiencia, del propio sentir y deseo será difícil porque vivimos ajenas, en este despliegue publicitario de los géneros, a nuestro ser, a nuestro cuerpo y sentir, que se enfrentará a lo que dicen que “debe ser un cuerpo femenino o masculino”, lo que debemos sentir y cómo debemos estar en la sociedad y comportarnos.

Esto nos va a ocasionar malestares y contradicciones a lo largo de nuestra vida y nos veremos impelidas a comparar nuestro cuerpo con ese “deber ser” impuesto por los modelos vigentes de toda la iconografía, que nos presenta una imagen perfecta, joven, atemporal, sin edad, sin cambios y que nos ocasionará dificultades para asumir el propio cuerpo, los cambios con la edad, los ciclos vitales. Se borra así al sujeto en pos del ideal de belleza y juventud; delgado, firme, sin arrugas, sin grasa. Cuerpo como preocupación y signo de éxito social que se exhibe a la mirada de los otros y que se convierte en punto central del autoreconocimiento y autoestima, que va a ocasionar trastornos de la imagen (anorexia) y ansiedades que van a ocupar los gimnasios, los centros de belleza y estética y los centros de cirugía estética para modelar formas que indican el distanciamiento del propio cuerpo e internalización de las normas sociales en pos de la mirada externa.

Esta objetualización de nuestro cuerpo prepara el camino para una objetualización aún mayor; la que se da en las relaciones de dominio-sumisión típicas del patriarcado; cuerpo de la mujer, desposeída ya de su sentir y deseo, como objeto de control, posesión y manipulación en todos sus grados, consumo y posesión de la sexualidad femenina, consumo y posesión en la prostitución, acoso moral y maltrato, mutilación genital, violaciones y feminicidios…etc.

3- El patriarcado se encarna en el cuerpo

Todo pasa por el cuerpo, lugar donde se encuentran las raíces más profundas de todas las adicciones (Caldwell, 1999), y podemos considerar a los estereotipos de masculinidad y feminidad como adicciones o congelaciones en las que predominan, como en todas las adicciones, la habituación y la des-sensibilización física. Por eso construir otro cuerpo para el cambio no será fácil ni rápido. Será una labor constante y permanente. De todas maneras los cuerpos se van a rebelar de una manera inconsciente o consciente:

Inconscientemente a través de los síntomas como la anorexia, histeria, depresión, ansiedad, stress…etc..

Conscientemente como cuerpos rebeldes que asumen su diferencia, su manera distinta de estar en el mundo, su diferente imagen y deseo. Cuerpos rebeldes que a través de un proceso de autoconocimiento se encuentran con otros cuerpos, buscando diversas maneras de construir y expresar su imagen, su sexualidad, sus relaciones y su vida.

Podemos decir, por tanto, que el cuerpo es soporte de valores, símbolos, relaciones y fantasmas de una sociedad dada. Como dice Le Breton (1992) el cuerpo no es tan sólo una colección de órganos y funciones sometidas a las leyes de anatomía o fisiología, sino que es, fundamentalmente una estructura simbólica, un espacio de proyección que acoge las formas más variadas de las culturas y de las corrientes de pensamiento, punto de intersección de lo físico, lo simbólico y lo material. Espacio donde se inscribe el género, el sexo, la raza, la clase social, la edad, la cultura, etc.

4- La perversión patriarcal de las imágenes.

Hablando de estructura simbólica vamos a ver cómo se han pervertido las imágenes para los fines del patriarcado y cuál es la respuesta de muchas mujeres que a su vez pervierten las imágenes del patriarcado a través del arte y de sus respuestas corporales. Tenemos, por ejemplo la imagen de la mujer cretense con las serpientes en las manos y el pecho descubierto, que podemos leer como símbolo del poder femenino sobre su fertilidad y su cuerpo y la imagen de la virgen que pisa a la serpiente, con un cuerpo que dice “hágase tu voluntad”, es decir, la voluntad de un varón, perversión del patriarcado religioso que las FEM contestarán con sus cuerpos y su pecho descubierto.

En el cuadro de la mujer africana con serpientes, perteneciente a una exposición sobre el surrealismo en el museo G. Pompidou de París, vemos como el arte ha recuperado o no ha perdido, como en esta figura, la relación de la mujer con los símbolos de la fertilidad como son las serpientes que renuevan su piel.

Cuando las FEM dicen: “El aborto es sagrado” se están contraponiendo a la imagen de la inmaculada de “Hágase tu voluntad” y están diciendo que el cuerpo de la mujer es sagrado y que por eso mismo decidimos en diálogo con lo más profundo de nuestro ser y en diálogo con otras, acerca de nuestra fertilidad y, por tanto, si ser o no ser madres y cuando. Es decir, que poner conciencia en un acto que atañe, en primer lugar a nuestro cuerpo y después, por supuesto, a toda la humanidad, es sagrado. Por tanto poner conciencia en el cuerpo es algo sagrado.

En la imagen del ginecólogo (El Roto), vemos el cuerpo de la mujer como objeto reproductivo. Madre como receptáculo reproductor que no debe decidir sobre su deseo de ser o no ser madre, serlo o no en un determinado momento de su vida, sino acatar la voluntad de otros. Esta imagen de “El Roto” puede interpretarse como la envidia de la maternidad, la envidia del útero, que también existe en los niños varones y en muchos hombres, como contraposición a la envidia del pene de Freud. Y lo que se envidia ha de poder controlarse.

El patriarcado ha conformado nuestra imagen corporal y nuestro imaginario a través de las normas, las leyes, el lenguaje, las prácticas sociales y los símbolos iconográficos que difunde, incluso a través del arte. El catolicismo, por ejemplo, ha usurpado el orden simbólico de la madre tergiversándolo en la figura de la virgen sin sexualidad, una madre sin sexo, sumisa al orden masculino, en contraposición a la madre arcaica, generadora de vida.

Sin embargo, en la Edad Media, en el arte románico, aún vemos restos iconográficos de otras épocas, con una simbología más erótica y maternal, próxima aún a las divinidades paganas que aún no habían logrado borrar del todo. Y no quisieron borrarlas porque de esta manera se lograba reconducir el culto pagano a los ídolos y divinidades femeninas -todavía frecuentes en muchas regiones europeas en la alta Edad Media- a la cristiana Virgen María. Podemos observar varias Madres de Dios sentadas en un trono con el niño y un objeto de la naturaleza (una rosa, una granada o un racimo de uvas), símbolo de fertilidad, en la otra mano, que recuerda de alguna manera a las madres del Neolítico, sentadas pariendo.

También podemos observar rasgos eróticos, que posteriormente desaparecerán, en algunos canecillos de la iglesia de Cervatos (Camino de Santiago) donde una pareja hace el amor y una mujer pare. Después del románico desaparecerá esta iconografía en Occidente pero no en Oriente, como podemos ver en muchos templos de la India, cuerpos llenos de erotismo; pareja de dios y diosa haciendo el amor o escenas de mortales en diversas posturas eróticas en los templos de Kaharahu.

5- La iconografía actual.

Hoy la iconografía patriarcal ya no actúa en los templos sino a través de varios canales que van a conformar a las personas desde su nacimiento; juegos, juguetes, espacios de ocio como Princelandia, publicidad, dietas, moda, modelos anoréxicos y misóginos, cirugías estéticas…etc., con un gran despliegue de imágenes que se cuelan por todas partes a través de revistas, vallas publicitarias, TV., vídeos, escaparates, Internet,…etc.

5.1- La publicidad de Princelandia.

Princelandia es un ejemplo de cómo se prepara a las niñas para los roles tradicionales de objeto estético y erótico.

• Princelandia se encarga de introducir a las niñas de 4 a 12 años en un mundo mágico para disfrutar como una auténtica princesa. En sus más de 24 centros repartidos por España (Andalucía, Madrid, Salamanca, Zaragoza, Mallorca, Valencia, Gandia, Talavera de la Reina) las pequeñas podrán pasar desde unas horas o apuntarse durante una semana a los talleres que imparten en verano.

• Todas sus actividades están enfocadas al desarrollo intelectual, creativo y de ocio para las niñas y el programa para este año incluye creación literaria, manualidades, creatividad infantil, valores, recuperación escolar, repostería y baile.

• Princelandia es la primera cadena en Europa que ha desarrollado un concepto nuevo e innovador de Spa Educacional, que consta de un circuito de tratamiento de una hora de duración. Su objetivo es crear un ambiente de máxima relajación y confort, en el que las pequeñas princesas puedan disfrutar de tratamientos naturales especialmente ideados para su edad.

Esto es lo que dicen en su publicidad, pero vemos cómo los estereotipos de feminidad están aquí muy presentes: color rosa, maquillaje, peinado, uñas, desfile de princesas, “ser una princesa para alguien”, preparando a las niñas para mostrarse, seducir y gustar, a su príncipe, naturalmente.

5.2- La publicidad como ejercicio de dominación y sumisión: todo para ellos.

La identidad sexual de los seres humanos se forja en los medios de comunicación de masas. Antes recaía en el arte. Ahora en la publicidad, la TV., cine, Internet, revistas de moda, vallas publicitarias…etc.

La publicidad intenta vender a través de una gran llamada de atención, consiguiéndolo mediante la utilización del cuerpo humano como objeto de deseo sexual, mediante los estereotipos exagerados del género, las edades o los grupos sociales, y mediante la trasgresión de las normas; violaciones y torturas, donde las víctimas son mujeres u homosexuales. De esta manera el espectador se convierte en un voyeur y el cuerpo humano en un maniquí.

Un gran parecido vemos entre los maniquís y las modelos reales, y es que existe una relación entre la formación de constructos universales sobre el cuerpo y nuestra percepción de él. Por ejemplo, nuestro ideal de belleza tiene que ver con el difundido por los medios; cuerpo delgado y armonioso para las mujeres y cuerpo atlético y musculoso para los hombres, belleza para las mujeres e inteligencia y fuerza para los hombres, aunque existan mujeres que quieran ser iguales a los hombres en musculatura. Como dice Eva Illouz “una de las motivaciones más explícitas en las que se basa el cultivo de la belleza es la expectativa de encontrar el amor verdadero”.

¿Por qué entonces las mujeres no cambiamos la publicidad misógina?

Porque aunque hay mujeres que trabajan en la publicidad los hombres ocupan la mayor parte de los puestos directivos de las empresas publicitarias. Pero igual que muchas mujeres están haciendo otro tipo de cine también en la publicidad, esperemos, las mujeres dirigirán empresas que no ejerzan violencia sobre las mujeres. Y para ello hemos de trabajar e insistir todas.

5.3- Moldear los cuerpos según un deseo de “otro”

Existe una gran cantidad de prácticas normativizantes a las que será difícil oponerse; dietas, moda, depilaciones, teñidos, cirugías estéticas, máquinas de musculación o modelación corporal…etc., todo un conjunto de normas para seducir, desear y ser deseadas y deseados. La seducción y el deseo subjetivo se comercializa y globaliza. Y se comercializa un cierto tipo de erotismo y sexualidad, como podemos ver en numerosas imágenes. La mayor perversidad la vemos en los efectos de la publicidad; se globalizan los gustos y se globalizan los cuerpos; las negras se alisan el pelo, las blancas se hinchan los labios, se levantan las nalgas o se las reducen, al igual que los pechos e incluso la vagina, las orientales se quitan los rasgos oblicuos de los ojos para parecerse a las occidentales, porque en todos los países hay una tendencia hacia la occidentalización de la economía y de los cuerpos.

Las mujeres que se someten a cirugías y retoques cada vez más terribles producen, después de un cierto tiempo, resultados grotescos: todas las mujeres terminan teniendo la misma cara, las mismas tetas, la misma delgadez. Ni rostro de arrugas o canas. Subidas a los mismos tacones, con los mismos labios, el mismo pecho y casi los mismos vestidos, con la misma sonrisa bobalicona, son la imagen de un pensamiento único que requiere también un cuerpo único, como puede observarse en el documental italiano, “Il corpo delle donne”, sobre la presencia de la mujer en la televisión italiana. No hay lugar por tanto, para la mujeres mayores y menos aún para las viejas.

Las cirugías a las que se someten algunas mujeres para parecerse al modelo estético imperante resultan ser verdaderas contorsiones corporales de una violencia extrema. El modelo estético de la muñeca Barbie no tiene nada que ver con las medidas reales de las mujeres americanas, pero resulta ser un modelo que opera en el imaginario de ciertas mujeres como “un deber ser así”. Un ejemplo de ello lo tenemos en la imagen de Cindy Jackson, quien se sometió a más de 50 operaciones para parecerse a Barbie.

5.4- La anorexia: cuerpo como lugar de resistencia.

Gonzalo Morandé, autor de “La anorexia. Cómo combatir y prevenir el miedo a engordar de las adolescentes”, dice que el 49% de las alumnas de bachillerato españolas están preocupadas por adelgazar, entre la universitarias el porcentaje asciende hasta el 53% .

La anorexia como síntoma se rebela a la objetualización del cuerpo, pero a su vez, con sus rituales de silencio y negación del alimento, mirarse al espejo, pesarse, etc., convierte al cuerpo en un objeto, porque saben inconscientemente lo que no quieren o desean- el lugar de objeto al que les envía el patriarcado- pero no saben lo que quieren o desean, expresando este conflicto con su cuerpo, ya que no pueden hacerlo con palabras. Por eso ocultan su cuerpo, por una parte y, por otra, lo cuidan como una escultura, lo cual les da una sensación de control que les procura autoestima, poder y una cierta autonomía respecto al significado de lo femenino.

La anorexia es también una adicción corporal que genera otra adicción; una aparente independencia de las normas, pues está en el lugar de la ansiedad o confusión que genera el sometimiento a unas normas de belleza, aunque a la vez se somete; anorexia como expresión de una contradicción en la identidad femenina.

Estas estrategias malsanas de los discursos que acabamos de ver, se aprenden en el cuerpo, y también es en él donde se puede aprender el cambio. Cambio que es imprescindible porque detrás de cada modelo estético no hay sólo una apariencia sino una conducta, una emoción, una concepción del cuerpo, de las relaciones y de la sexualidad. Sufrimos un abuso psicológico sistemático, un verdadero acoso moral, al que hemos de responder con estrategias saludables.

Esta socialización hace que estemos preocupadas constantemente por nuestro cuerpo y que se genere en nosotras una insatisfacción y rechazo hacia nosotras mismas; siempre encontramos algún defecto cuando nos miramos al espejo, lo cual afecta a la manera de relacionarnos con nosotras mismas, las otras y otros y el mundo. Esto genera a su vez una ansiedad y una conducta adictiva: obsesión por la ropa, las dietas, y el consumo de objetos para la belleza y adorno, con el fin de compensar sentimientos de carencia, insuficiencia o defecto.

“Todo está en el cuerpo, y cualquier proceso que se produzca, sea en lo físico, emocional o mental, ejerce múltiples efectos en el conjunto de nuestro ser, extendiéndose a todos los canales sensoriales. Por eso saber escuchar el cuerpo es un arte imprescindible para la salud y el bienestar, arte para la vida propia y de la humanidad que debiera enseñarse no sólo en los primeros años de vida sino a lo largo de nuestra socialización y sobre todo en la etapa de enseñanza obligatoria”

Frente a los cuerpos anoréxicos tenemos los cuerpos rellenos, graciosos y felices de Botero. Tuve la ocasión de ver en Bogotá el museo de Botero. Después de dos horas de contemplar estos cuerpos iba por la calle buscándolos. Me di cuenta entonces cómo mi imaginario de la belleza delgada había cambiado.

5.5- El cuerpo como objeto.

Podemos ver de una manera palpable y cada vez más atrevida, un atrevimiento perverso, cómo el cuerpo se convierte en un objeto real; cuerpo-mesa de un restaurante de Villarreal, (Castellón) donde los comensales pueden comer sushi sobre un cuerpo femenino.

Podemos preguntarnos también por qué se ha difundido tanto la moda de tatuarse el cuerpo, como unas señales, tal vez, de identidad o pertenencia en una época globalizada con necesidad de pertenencia. Otras marcas más interesantes y profundas son las que se hacen patentes al dibujar la silueta de nuestro cuerpo e inscribir y dibujar en él las señales dolorosas o placenteras, los puntos donde se han expresado los conflictos y todas las experiencias de la vida. Podemos observar así nuestro mapa corporal interior como una imagen con la que dialogar y cuidar.

Estos cuerpos mercancía, con un único y totalitario modelo de belleza, van a influir en el imaginario de niñas, niños y adolescentes a edades muy tempranas como podemos ver en los resultados del siguiente ejercicio: dibuja tu cuerpo desnudo por delante y por detrás, poniendo con un color las partes que menos te gustan de tu cuerpo y con otro color las partes que más te gustan. He realizado este ejercicio numerosas veces con niños, adolescentes y personas mayores. Los resultados son muy significativos; las chicas localizan numerosas partes en su cuerpo que no les gustan, como los pechos, las nalgas, el sexo, la boca…etc., mientras que a los chicos les gusta casi siempre su sexo y menos los pies y el pecho. Ejemplos estos de la encarnación de los estereotipos de masculinidad y feminidad y ejemplo de la objetualización mayor del cuerpo femenino.

6- La representaciones del cuerpo femenino que hacen los varones y la contestación de algunas mujeres:

Podemos observar en la “Devoración de Picasso” o en los numerosos cuadros que, con la excusa de representar los mitos, pintan a mujeres raptadas por un hombre o mujeres salvadas por ellos, cómo la posesión y el poder se ejercen sobre los cuerpos de las mujeres. Podemos observar también en el cuadro del “Festín de los dioses” cómo todo se organiza en pos del hombre, en pos del festín de los dioses, que no de las diosas y dioses, ejemplo de una mirada masculina de la mujer que influirá en cómo las mujeres nos miramos a nosotras mismas.

A esta mirada masculina muchas mujeres han contestado con sus cuadros o fotografías, dando otra versión de las mujeres más amplia y real. Vamos a ver ahora la respuesta de muchas mujeres a los modelos estéticos sexistas del cuerpo femenino. Las pinturas masculinas representan la sumisión, la accesibilidad y la disponibilidad. Los hombres miran a las mujeres y las mujeres se contemplan, siendo miradas por ellos. Este hecho determina la posición del sujeto femenino en función del deseo masculino, afectando no sólo a la relación entre hombres y mujeres, sino también a la relación de la mujer consigo misma.

Las imágenes tienen un efecto de imitación inconsciente en los cuerpos. Por eso es tan importante crear las propias imágenes en el arte y en la vida real, crear cuerpos para el cambio, expresando nuestra manera de vernos y ver el mundo, nuestras propias imágenes, nuestra sensualidad y sexualidad, nuestra propia belleza y nuestros sueños y deseos.

Somos sujetos agentes, con voluntad y pensamiento propio, que podemos subvertir este orden y estas normas que quieren imponernos. Por eso lo que van a pintar o fotografiar algunas mujeres artistas responde, por el contrario a sus vivencias y, por tanto, son representaciones que parten de sí. Veamos algunos ejemplos.

– En los cuadros de Susana y los viejos de Tintoretto y Artemisia Gentileschi, vemos la gran diferencia de mirada masculina o femenina; mientras Tintoretto ve a Susana como una joven que se deja mirar por los viejos, ofreciendo despreocupada su cuerpo a la mirada de cualquier voyeur, Artemisia Gentileschi pinta a una Susana con vergüenza, que se esconde de la mirada lasciva de los viejos.

– En las fotografías de mujeres desnudas en su casa, trabajando en la cocina, leyendo en la cama o con un ordenador, vemos la contestación de estas mujeres ante las fotos del proyecto NU.

– Los cuerpos operados de cáncer de mama, que se atreven a mostrar sus cicatrices, sin reconstitución de mama nos hablan de algo real; un cuerpo mutilado en alguna parte que es aceptado sin máscaras y que se atreve a mostrarse y exponerse así, en su realidad, con las marcas de un sufrimiento, que nos muestra la modelo Matuschka o Joe Spence.

– En las imágenes de Rosy Martin y Kay Goodridge podemos ver la escritura en el cuerpo de los discursos de Freud sobre la sexualidad y el orgasmo femenino, como si nos advirtiera del cuidado que hemos de tener con los discursos e ideologías corporales, pues se quedan gravados en la carne como un tatuaje interior.

– Ana Casas retrata el paso del tiempo en los cuerpos de las mujeres, mostrándonos fotografías de madres e hijas o de bisabuela, abuela, madre e hija.

– Orlan nos muestra su cuerpo como materia artística, aunque para ello se somete a varias cirugías, no estéticas sino como una manera de esculpir su cuerpo con la sonrisa de la Gioconda o los ojos y frente de otros cuadros. Ella nos dice: “Utilizo la cirugía para desviarla de sus costumbres, de sus códigos, haciendo de ella un medio y torciéndola hacia otras direcciones y otros fines….lo más importante era poner una cara sobre mi rostro, por lo tanto, la representación. Es “un sfumato entre presentación y representación.” (Entrevista a Orlan. Colofón. Nº 33. Cuerpos que hablan)

– Compañías y creaciones de danza como DV8, Les Ballets de la Belgique, Pina Bausch, la Ribot,Marie Chouinard, Axis Dance Company, Paradox Dance Co., Joint Forces, Candoco, las creaciones de Adam Benjamín y Ruedapies, ponen su atención en la negociación entre cómo definimos nuestro propio cuerpo y cómo ese cuerpo es definido por la sociedad.

– Mary Duffy, pintora sin brazos, se hace retratar con sus cuadros, mostrando y aceptando así el derecho a existir de los diferentes cuerpos.

– Las Guerrilla girls nos interrogan acerca de la representación de las mujeres en los museos americanos, donde el 3% de artistas de los museos son mujeres, pero el 83% de los desnudos son femeninos.

– La guatemalteca Regina Bayo denuncia en sus performance las violaciones, feminicidios y violencias de la cirugía estética.

– Claude Cohen juega en sus fotos con la androginia.

– Susie Williams nos muestra un cuerpo sin tersura, con carnes que caen y Sylvie Blocher nos pregunta en sus fotos qué es eso de la belleza.

– Dora Maar nos muestra en sus fotografías otra visión de lo erótico.

– Dorotea Tannig en un cuadro de 1946 muestra una maternidad muy diferente a la maternidad dulce que podemos ver en la mayoría de los cuadros.

Son muchas las mujeres artistas que con sus cuadros, fotos, danzas o performance nos muestran otros cuerpos femeninos y otra manera, más realista y diversa, de mostrar las experiencias de la vida. Muchas son también las mujeres que muestran al mundo otra manera de ver y practicar la ciencia, la medicina, la terapia, la salud física, la sexualidad, la educación o la crianza. No podrían hacerlo sin esa genealogía femenina que viene de nuestras antepasadas, también de las brujas o sanadoras, que pagaron con sus cuerpos quemados su osadía y su saber médico, que no entraba en las leyes del patriarcado. Recordemos que fueron quemadas 600 mujeres en un solo día en la ciudad de Toulouse.

6- Crear cuerpos para el cambio.

¿Cómo resistirse a este despliegue de imágenes corporales que nos dicen cómo debe ser un cuerpo, cómo debe sentir, cómo debe ser su sexualidad, cómo mostrarse y actuar? ¿Cómo crear cuerpos para el cambio?

No es suficiente tener una postura crítica si no nos construimos otra manera de vivir el cuerpo para lo cual necesitamos un doble trabajo:

– Analizar el patriarcado en nuestros cuerpos; cómo nos han influido los discursos y las imágenes.
– Realizar un trabajo emocional-corporal, aprendiendo el arte de la percepción y expresando nuestro deseo en el mundo.

El arte de la percepción se aprende practicándolo. Practicar la autopercepción y la percepción del otro(a) implica un gran respeto por lo que siento y por lo que siente el otro(a), por salvaguardar mi espacio y mis límites y por el espacio y límites del otro(a), por mi deseo y el deseo del otro(a) que no tienen por qué coincidir. Percibir es por tanto respetar lo que existe sin apropiarse de ello. Esto es lo que debieran aprender muchos hombres. Nuestra cultura, sin embargo, nos enseña a apropiarnos del otro(a), interpretándolo. Pero interpretar al otro(a) es suprimir la distancia que me hace posible la interrogación (¿quién es el otro(a)?) y la intersubjetividad.

En la percepción debo tener en cuenta la diferencia sexual y la construcción del género, por lo que será necesaria:

• la mediación de la palabra, nuestra y de la otra persona, que exprese lo sentido, lo intuido y el sueño que nos habita para desvelar algo del misterio que somos,
• no tener prisa ni dejarse guiar por lo ya sabido, por lo que otros(as) creen que debemos sentir o percibir,
• confiar y escuchar nuestras sensaciones corporales y nuestras emociones.

La práctica de la respiración consciente nos va a permitir poder escuchar y percibir nuestro cuerpo, sus sensaciones y emociones. Porque debemos tener en cuenta que todas las imágenes actúan a nivel emocional, mental y corporal. Por tanto el cambio va a poder establecerse más fácilmente mediante un trabajo corporal que se inicia en la respiración diafragmática y pausada que nos va a traer una mayor conciencia para poder actuar y saber qué hacer con nuestras emociones, fuente de nuestras necesidades y deseos, en lugar de reaccionar impulsiva e inconscientemente.

Estas prácticas que describo las he realizado con adolescentes y jóvenes en sesiones de teatro de investigación con emociones, roles, amor y sexualidad y teatro del oprimido que realizo junto a Anna Gascón, compañera de instituto y gran profesional del teatro. En sesiones de relajación, contacto con y sin objetos, trabajo espacial y emocional y otras técnicas de interiorización y expresión de las propias vivencias, hemos podido observar el cambio que experimentaban a lo largo de un curso escolar.

7- Las emociones como palanca para el cambio.

¿Pero cómo crear cuerpos para el cambio? Porque no basta con analizar nuestra socialización. El patriarcado está en nuestra respiración y músculos, en nuestra postura corporal y en nuestras emociones. Hace falta un trabajo interior.

El cambio supone un trabajo interior y exterior de cada persona y de cada colectivo, de reorganización de nuestra psique y cuerpo, para tener la fuerza y el deseo de poner en el mundo nuestros pensamientos, emociones y acciones. Es un trabajo interior el que se hace en los grupos de reflexión o autoconciencia de mujeres que se unen para hablar de sus cuerpos, su sexualidad, sus emociones, sus experiencias de relación, sus sumisiones o rebeldías con el fin de darnos otro orden, un orden que nos empodere. Y con este poder y saber salimos a las plazas, estamos en los trabajos o en los medios de comunicación poniendo otro orden en el mundo. Adquirimos así otro cuerpo diferente al que nos construyó el patriarcado.

Pero en la construcción de otro cuerpo para el cambio intervienen muchas emociones que hemos de resolver, expresar, canalizar y transformar. Este cambio, aunque es interior de cada sujeto, es más fácil hacerlo en grupos de reflexión y autoconocimiento. Y no para quedarse ahí sino para salir al mundo y expresar nuestro enfado y nuestro deseo. Y si lo hacemos juntas aumentamos nuestro poder individual y colectivo. Claro que es más fácil de hacer cuando en los espacios públicos y en los medios de expresión existe una mayor libertad. Por ejemplo los cuerpos en el franquismo tenían otra expresión y postura corporal que la que tienen ahora. Y ahora la expresión de los cuerpos que se rebelan es diferente a la de los cuerpos que se someten, aguantan o se deprimen.

La universidad de Aalto realizó unas fotografías de las emociones de ira, miedo, disgusto, felicidad, tristeza, sorpresa, neutralidad, ansiedad, amor, depresión, desprecio, orgullo, vergüenza y envidia, que nos muestran los diversos patrones y colores de las emociones humanas en el cuerpo, desde el azul de la depresión al amarillo de la felicidad. Podemos observar, por tanto, cómo las diferentes emociones se instalan y recorren el cuerpo, dándole una forma y una energía que podemos cambiar mediante la práctica de la respiración profunda y la relajación, que nos dará una mayor conciencia de lo que está pasando en nuestro interior, de lo que nos hace daño, de aquello que necesitamos y de cómo obtenerlo. Porque el cuerpo sabe más que nosotras mismas, pues es un receptáculo donde quedan grabadas todas nuestras experiencias, incluso aquellas que no recordamos, receptáculo de injusticias, abandono, malos tratos, vergüenza y también de ternura, afecto, amor y deseo de búsqueda de un mundo que queremos hacer habitable y nuestro.

Todas nuestras experiencias llevan consigo emociones cuya expresión es sumamente importante para el bienestar. Todo cuanto nos ocurre en el mundo hará vibrar a nuestro cuerpo y a nuestras entrañas, seamos conscientes o no, lo expresemos o lo cancelemos. Estas vibraciones hemos de considerarlas como energía que ha de encontrar posibilidades de decirse en palabras, es decir posibilidades de compartirlo y de reparar malentendidos si los hubiera. Si no encuentra formas de repararse y recuperar el bienestar, esa energía se trasladará a zonas del cuerpo que podrán hablar y decir, a través de movimientos insistentes, gestos o síntomas, lo que no se puede o sabe decir en palabras. Se crean así adicciones que se convierten en equivalentes o metáforas de emociones. Por ello será a través del cuerpo y la palabra cómo podremos tratar los síntomas, las adicciones y los malentendidos, invirtiendo el camino hasta volver a habitar nuestro cuerpo y reencontrarnos con nuestra vitalidad y creatividad.

Cualquier experiencia física, emocional o mental ejerce un efecto en el conjunto de nuestro ser, y a través del sistema sensorial se extiende por nuestro cuerpo. Nuestra respuesta a los acontecimientos modifica la estructura física del cuerpo y modifica la percepción de las emociones y pensamientos. A su vez cada uno de nuestros pensamientos o los pensamientos expresados de otras personas ejercen una influencia en nuestra estructura y expresión corporal. Así, por ejemplo, si nos criticamos o nos critican solemos encoger la zona pectoral, y esa energía es devuelta en forma de comportamiento defensivo, agresivo, pasivo o distante. Es decir, que nos organizamos mediante la energía de nuestras emociones, sentimientos y su expresión. Por ello tomar conciencia de nuestras sensaciones corporales y emocionales, y saber expresarlas de una manera justa, sin violentarnos ni ejercer violencia sobre otras personas es la base de la salud y la energía. Por tanto, recuperar las sensaciones y la energía, a través del desarrollo sensorial, el tacto, el oído, el olfato y la respiración, forma parte de la primera premisa para una toma de conciencia de nuestras emociones, que no van separadas sino unidas a las reflexiones, a los deseos y a los proyectos de futuro.

Todo lo que sucede en nuestro cuerpo y toda experiencia puede entenderse como fenómeno vibratorio, que va desde el movimiento más lento hasta el intermedio y rápido. Todo pulsa, el cerebro, el corazón, el estómago, los pulmones…Si frenamos el movimiento obstruimos el flujo de energía vital y podemos enfermar. Y si lo aceleramos también distorsionamos el flujo y nos puede conducir al stress y a la enfermedad, con el consiguiente bloqueo y tensión muscular, con hiperactividad o retraimiento tanto en nuestro cuerpo como en nuestras emociones y pensamientos. La salud sería entrar en el baile armonioso del cuerpo, a través del lenguaje de las sensaciones, fuente de información e intuición. Por tanto el camino de la salud será establecer un lazo de significados entre sensaciones, emociones y pensamientos.

8- Las emociones conforman la respiración y postura corporal.

En una detenida lectura corporal podemos observar cómo, por ejemplo, la expresión de la violencia afecta a la forma de los cuerpos. Miremos el cuerpo de una persona en un ataque de rabia; pecho hinchado, boca cerrada, mirada fija, puños y dientes apretados, ingles y nalgas tensas. Todo está preparado para el ataque. No suelta ni un solo gesto de apertura, ni una sonrisa, ni una palabra. La energía no pasa o relaja el diafragma ni el vientre sino que sale por las piernas o los puños o bien se retiene en las axilas y las ingles. Entonces construye ideas-defensas del sentimiento, ideas cerradas, ideas ataques, ideas, en definitiva, que desvalorizan y atacan a la otra persona o a los otros pueblos, como la de los manifestantes del grupo “Aurora” de Grecia o en el dibujo de la violencia de “El Roto”.

Vamos a ver también cómo ciertas emociones y formas corporales son más típicas de los varones y otras más de las mujeres, según los estereotipos de género en los que se nos ha socializado, a no ser que los hayamos cambiado.

Cuerpo y respiración del sentimiento de orgullo y desprecio.

La inspiración está elevada por sentimientos de desprecio o aversión. La expresión emocional desorganiza la respiración, el diafragma se hunde y el tórax tira hacia arriba. La cabeza se flexiona y se alza en un gesto disociativo de repugnancia. Las actitudes crónicas de orgullo, miedo o simulación de fuerza hacen que el tórax no baje y la consecuencia emocional es la ansiedad, el miedo a parecer pequeño y las dinámicas de superioridad y dominación.

Postura emocional del rígido, dominante.

La persona rígida actúa, domina y controla a través de la autoafirmación. Hace aparecer a los otros más pequeños haciéndose él más grande. Es un negador. La estructura del rígido es como un tubo de pasta dentrífica a medio usar, estrujado hacia arriba. Puede permanecer bloqueado en conductas específicas o bien aprender a ser colérico y resolver los conflictos con cólera y agresividad. Esta estructura rígida se forma en familias que obligan al niño a luchar por lo que quieren, le exigen ser agresivo y castigan las muestras de sensibilidad o afectividad.

Postura emocional: Úsame

Vemos una gran contracción, cómo se hace más pequeña y se retira hacia una misma. La oxigenación está disminuida, originando inhibición de sensaciones a nivel de garganta, tórax y boca. Predomina la sensación de derrota, debilidad, insignificancia y baja autoestima; decidimos someternos o derrumbarnos. Emociones de abandono, sumisión, derrota e impotencia. No puedo, dame apoyo. Cede, se encoge, se entrega.

Postura emocional: Tómame. Hinchada, invasiva.

Parece decir: “Tómame o hazme sitio”. Hinchada como un balón a punto de estallar. La arrogancia es su postura emocional. Se hincha de rabia a la vez que necesita distanciarse de su impulso interno. Está preocupada por ser lo que los otros desean que sea. Se identifica con los otros.

Postura rígida, obediente, controladora.

La zona del pubis se contrae como autoprotección. La cabeza y el tórax tiran hacia arriba. Los músculos del hombro y los pectorales se aprietan para mantener los brazos pegados al costado. La presión tira de las nalgas hacia atrás. Es una postura típica de los militares.; defensa y autoreconocimiento.
Hay una fuerte corriente excitatoria hacia arriba, pero el tórax y la cabeza tiran hacia fuera de la pelvis. La excitación no puede extenderse, por lo que se expresa en explosión y rabietas.

Si he puesto estos ejemplos- hay muchos más- es para poder observar la influencia de nuestra socialización en la formación de estructuras corporales y emocionales, que nos llevan a reaccionar inconscientemente para expulsar el malestar corporal, pero otra cosa es actuar en lugar de reaccionar. Esto sería la salud.

Lo importante, por tanto, no es sólo expresar las emociones, porque la mayoría de las veces las expresamos en forma de reacciones, con o sin palabras. Lo importante en lugar de las reacciones es el proceso interior de diálogo consigo misma que no puede hacerse más que en el silencio de la respiración y mirada interior para decidir qué hacer para satisfacer nuestras necesidades y deseos en lugar de reaccionar.

Las emociones además ejercen una influencia no sólo sobre quien las tiene o expresa sino también en quienes las observan o las sufren, como podemos ver en fotografías de soldados en guerra y fotografías de personas que sufren la guerra. Diferente es también la ocupación del espacio.

9-Otras imágenes de mujeres: cuerpos que denuncian, cuerpos para el cambio.

Cada vez se utiliza más el cuerpo como denuncia mediante performance, cuerpos en silencio con escritos, cuerpos sentados, tumbados o bailando. Cito algunos ejemplos:

– Mujeres de negro por tierra o dibujando su silueta en el suelo para denunciar las muertes de las guerras.

– Mujeres con tambores contra la violencia, en manifestaciones feministas.

– Acción de registro de cuerpos para decir a la sociedad que nuestro cuerpo no es propiedad de nadie.

– Las mujeres de Kiev contra la guerra ponen un espejo a los cuerpos de seguridad para que vean el reflejo de sus cuerpos armados frente a los cuerpos sin armas de la ciudadanía; una doble mirada donde poder reconocerse de otra manera.

– Durante 14 años, las mujeres de Liberia cargaron con el peso de dos brutales guerras que se distinguieron por el uso de niños soldados, el desplazamiento masivo y la generalizada violencia sexual y de género. Las mujeres jugaron un papel decisivo para poner fin al conflicto y llevar la paz a su pueblo, con sentadas en los mercados o delante del palacio del Gobierno. Incluso amenazaron con desnudarse para pedir la paz, lo cual es una maldición para los hombres en esta cultura.

– El 28 de Septiembre de 1821 México se independiza de España. Esta fecha del 28 de septiembre pero del 2010 es escogida por el movimiento feminista mexicano para expresar la independencia de sus cuerpos y sus vidas y hacer esta declaración por la independencia del aborto. Empieza este manifiesto textualmente así: La Nación Mexicana ni ha tenido verdadera independencia ni sus mujeres han podido ejercer libre decisión sobre sus cuerpos.

– Las mujeres colombianas están denunciando constantemente los traslados y desapariciones de poblaciones campesinas y de líderes y lideresas que luchan por los derechos humanos. Lo hacen de varias formas entre las cuales el arte y la puesta en escena en las plazas públicas de lo que pasa en su país.

Un cuerpo para el cambio pasa por realizar un trabajo interior de orden simbólico no patriarcal, un orden femenino que no nos podemos dar individualmente si no hacemos el camino junto a otras mujeres; conocer lo que sentimos, pensamos y vivimos y conocer lo que pensaron, sintieron e hicieron nuestras antepasadas respecto a las relaciones entre los sexos, las relaciones familiares y de parentesco, la relación con el propio cuerpo y los sistemas de salud física y psíquica, conceptos de belleza e imágenes que nos representaban. Si hacemos esto estaremos preparadas para expresar al mundo nuestro deseo y ponerlo en práctica.

Estamos poniendo ya otras imágenes y prácticas en el mundo, porque “ante esta cultura patriarcal muchas mujeres y hombres proponemos la cultura de la solidaridad y responsabilidad, en la que todas y todos hemos de colaborar y participar en la creación de un mundo más justo. Mujeres y hombres estamos invitados a ser igualmente responsables en la transformación del mundo patriarcal desde las bases del cuidado y del amor, donde la competencia, el dominio, la jerarquía, la lucha, el control y la sumisión sean erradicados para dar paso a una humanidad de redes solidarias en las que reine el respeto a sí mismo y a otros y otras.

Esta cultura de la solidaridad transformará no sólo los pueblos sino también nuestros cuerpos y las imágenes de ellos, colonizadas ahora por la estética patriarcal” .

Bibliografía.

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Caldwell, Christine. Habitar el cuerpo. Ed. Urano. Barcelona. 1999.
Freixas Farré, Anna. Tan frescas. Las nuevas mujeres mayores del siglo XXI. Ed. Paidós. Barcelona. 2013.
Eva Illouz. Por qué duele el amor. Una explicación sociológica. Katz Editores. Madrid, 2012.
Keleman, Stanley. Anatomía emocional. La estructura de la experiencia somática. Ed. Desclée de Brouwer, S.A., Bilbao 1997.
Pastor Carballo, Rosa. “Violencia de género: construcción delcuerpo e identidad”, en La construcció del cos. Una perspectiva de gènere. Dossiers Feministas. Seminari d´Investigació Feminista. Universitat Jaume I. Castellón. 1998.
Sanz, Fina. Diálogos de mujeres sabias. Ed. Kairós. Barcelona, 2012.
Torrent, Rosalía. “Tensiones: cuerpos de mujeres y arte contemporáneo”, en La construcció del cos. Una perspectiva de gènere. Dossiers Feministas. Seminari d´Investigació Feminista. Universitat Jaume I. Castellón. 1998.

Páginas y vídeos interesantes

http://www.revistanamaste.com/reacciones-de-las-mujeres-ante-las-fotos-del-proyecto-nu
http://www.ilcorpodelledonne.net/version-en-espanol/
http://www.mujerymemoria.org/web/home/
http://www.youtube.com/watch?v=w0V1rVgc3WM&feature=youtu.be
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=s9FXR8FdPvY#t=0
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=s9FXR8FdPvY#t=0
http://vozpopuli.com/next/39156-una-maquina-para-intercambiar-los-cuerpos-de-hombre-a-mujer-y-viceversa-video

Voy a hacer mi discurso empleando una serie de imágenes, del arte y de los medios, con el fin de hacer patente, en la primera parte, el imaginario corporal que nos encierra en unos parámetros de identificación fuerte que dará lugar a numerosos síntomas, frustraciones y prisiones, pero que es operativo para el sistema patriarcal, ya que dará lugar a una multitud de empresas lucrativas que con la promesa de libertad, bienestar y alegría vuelven a construirnos un imaginario patriarcal aún más fuerte.

No hay otra salida más que la indignación, la desobediencia y la rebelión, que vamos a ver en las respuestas artísticas y en la contestación rebelde de los feminismos, que tratarán así de construir otro imaginario corporal, otras posibilidades especulares donde mirarnos, otra manera de estar y vivir el cuerpo en este mundo, una-otra manera de darnos auténtica libertad, que pasará por un trabajo interior y exterior que atraviesa el cuerpo físico, las emociones y la mente; esta será la segunda parte del discurso.

……………………..

1-¿Qué es un cuerpo?

El cuerpo no es solamente una entidad individual sino también social, cultural y política.

Para Foucault es el lugar donde se ejerce el poder, todas las relaciones de poder y, por tanto, donde se pueden observar los efectos de esas relaciones que ejercita el patriarcado a través e las categorías de sexo y género que establecerán las leyes, normas, imágenes, comportamientos, actitudes, afectos y pensamientos de los cuerpos femeninos y masculinos.

Si la construcción de la sexualidad y del género tiene que ver con la construcción del patriarcado, el cuerpo será entonces un espacio donde construir la cultura androcéntrica y donde proyectar las interpretaciones patriarcales de las emociones, de los síntomas, de la salud y de la enfermedad, a lo largo de nuestra socialización. Por tanto el cuerpo es un lugar político donde rebelarse a esos mandatos y el feminismo verá en él un espacio donde poder inscribir otra cultura para el cambio, donde inscribir la autonomía, como dice Lagarde.

El feminismo entenderá muy pronto la importancia de rebelarse a esta construcción de los cuerpos. A partir de los años 80 el feminismo va a revisar la construcción del cuerpo más allá de los parámetros de igualdad y de las luchas políticas por la igualdad, es decir dará importancia, en mayor medida, a lo simbólico; el lenguaje, los arquetipos, la iconografía, la representación literaria y visual de lo femenino y masculino, a la par que introduce un cambio en la manera de entender la política y el poder.

Las teorías filosóficas, sociológicas y psicológicas sobre el cuerpo trataban de justificar el orden patriarcal, pero el feminismo va a adoptar la duda como método. Se va a cuestionar, por tanto la vida individual, la privada y la pública, las relaciones sociales y entre los sexos, la vida política, la ciencia, la educación, la sanidad,…etc.

2- ¿Qué es el patriarcado?

El patriarcado, según Victoria Sau, consiste en el poder de los padres (varones poderosos o llamados de otra manera el arquetipo viril, protagonista de la historia, según Amparo Moreno): un sistema familiar y social, ideológico y político con el que muchos hombres- a través de la fuerza, la presión directa, los rituales, la tradición, la ley o el lenguaje, las costumbres, la educación y la división del trabajo-determinan cuál es o no es el papel que las mujeres deben de interpretar con el fin de estar en toda circunstancia sometidas al varón.

Pero este patriarcado pasa por el cuerpo y en él se inscribe y toma forma, el género, las construcciones sociales de la masculinidad y feminidad, los afectos, dolores, placeres, marcas, ritos y adicciones. En él van a confluir también todos los medios de comunicación con productos que le reclaman y prometen unas infinidad de objetos para el deseo.

Todo este mundo de objetos, marcas, rituales, imágenes, narraciones y estereotipos sociales sobre masculinidad y feminidad van a influir en la imagen corporal y la autoestima, afectará a la salud y se verá en los síntomas que podemos leer en los cuerpos y que expresan el malestar ante el poder y el control que se ejerce sobre nuestros cuerpos. Las imágenes, a través del arte, de la publicidad, la moda y todas las artes visuales van a preparar y dar lugar, inconscientemente la mayoría de las veces, a una conformación en nuestro interior de un imaginario que nos dice lo que debe ser un cuerpo. Y este “deber ser” es una violencia que opera a lo largo de toda nuestra vida, porque nos hará estar descontentas de nuestro cuerpo, que nunca se parecerá al modelo único que se nos brinda.

La forma que adquiere la violencia sobre los cuerpos de las mujeres es múltiple, variando en los grados y formas de una cultura a otra. Pero existe una constante en todas las culturas; la conversión del cuerpo en objeto y la descentralización de nuestro deseo como sujeto en pos del deseo del otro. Sin embargo no es fácil de ver siempre esta violencia, pues está enmascarada y disfrazada de creencias, legalizada por leyes, usos, costumbres, publicidad o por los estereotipos de masculinidad o feminidad, transmitido todo en los agentes de socialización.

Esta violencia la podemos observar en varios contextos sociales:

1- En los discursos y prácticas religiosas, jurídicas, en muchas prácticas médicas, psicológicas o psiquiátricas que intentan controlar el cuerpo y la sexualidad de las mujeres que se escapan a las normas impuestas, intentando, mediante estas prácticas, devolverlas a su papel subordinado y reproductivo. Recordemos la frase típica de muchos médicos ante el dólar menstrual: “Esto se te pasará cuando tengas hijos”. Tengamos presente todos los discursos sobre el aborto, el uso abusivo de las tecnologías reproductivas, la medicalización excesiva de la depresión de las mujeres o la consideración de los ciclos vitales como un trastorno femenino o enfermedad que ha de medicalizarse.

2- En la selección de imágenes para representar el cuerpo femenino; niña, virgen, madre dulce y tierna, mujer sexy, prostituta, abuelas dulces y cuidadoras, vendedoras de sopa, compresas o productos para fortalecer los huesos, que influyen en la acomodación del cuerpo a un cierto tipo de expresividad de acuerdo con esos arquetipos, que veremos tantas veces reflejados en la publicidad.

3- En la difusión de un modelo de belleza, la estética de la juventud y de la delgadez, que ocasionará conflictos con el propio cuerpo, sobre todo en la adolescencia, posmaternidad y menopausia, con los consiguientes problemas en la percepción de sí, la autoestima y la aceptación de las transformaciones del cuerpo. Cito algunos ejemplos de mujeres en un taller de sexualidad. Una mujer africana me decía que en su cultura una mujer es bella cuando ha parido y tiene unas hermosas nalgas y pecho; ella estaba muy contenta de su cuerpo enorme y alegre. Otra mujer nicaragüense me decía que su preocupación por el cuerpo, sus nalgas, su pecho, su cintura, etc., empezó al venir a España. Y podemos citar otros ejemplos; una miss Brasil se operó 20 veces antes de ser miss.

4- En la utilización o eliminación del cuerpo femenino; las violaciones, prostitución, maltrato, acoso sexual, asesinato…etc., que marcan en el cuerpo las señales del dominio, control y posesión del poder masculino patriarcal.

Estas relaciones de poder sobre los cuerpos van a conformar identidades subordinadas y dependientes pues están configuradas en torno a la reproducción, la maternidad, la familia, el cuidado en todos los sentidos, su valor como objeto sexual y ahora también su trabajo. Ante esto muchas mujeres se rebelan pero vivirán esta contradicción entre tradicionales y modernas.

Todas estas funciones serán aseguradas a través de las ideologías religiosas, psicológicas, educativas, económicas, médicas,…etc., que se difundirán en nuestra socialización, a través de juegos, juguetes y medios de comunicación que van a producir identidades masculinas y femeninas con marcas visibles en los cuerpos; cuerpo musculoso y atlético sobre todo para los hombres y cuerpo delgado y flexible, seductor y armonioso para las mujeres.

Los medios difundirán también un cierto tipo de sexualidad y gestualidad, una manera de ocupar los espacios y las relaciones, una manera de mirar y de esconder, el reparto de los roles, la riqueza, la división sexual del trabajo, la toma de decisiones políticas y económicas, el control de la sexualidad, la ideología amorosa…etc. Es decir, que la socialización influirá en las relaciones con nosotras mismas y en las formas de relaciones personales y sociales que intervienen en la construcción de la dominación de género, porque con el cuerpo y sobre el cuerpo se produce el desarrollo psicosexual; cuerpo como espacio de identificación individual y grupal que nos guía hacia imágenes ideales de masculinidad y feminidad.

Estas operaciones del patriarcado sobre el cuerpo produce un gran descentramiento de nuestras experiencias y de nuestro cuerpo, como si nuestras experiencias y nuestro cuerpo tuvieran que amoldarse a un “deber ser” impuesto mediante la socialización violenta. Partir de sí, de la propia experiencia, del propio sentir y deseo será difícil porque vivimos ajenas, en este despliegue publicitario de los géneros, a nuestro ser, a nuestro cuerpo y sentir, que se enfrentará a lo que dicen que “debe ser un cuerpo femenino o masculino”, lo que debemos sentir y cómo debemos estar en la sociedad y comportarnos.

Esto nos va a ocasionar malestares y contradicciones a lo largo de nuestra vida y nos veremos impelidas a comparar nuestro cuerpo con ese “deber ser” impuesto por los modelos vigentes de toda la iconografía, que nos presenta una imagen perfecta, joven, atemporal, sin edad, sin cambios y que nos ocasionará dificultades para asumir el propio cuerpo, los cambios con la edad, los ciclos vitales. Se borra así al sujeto en pos del ideal de belleza y juventud; delgado, firme, sin arrugas, sin grasa. Cuerpo como preocupación y signo de éxito social que se exhibe a la mirada de los otros y que se convierte en punto central del autoreconocimiento y autoestima, que va a ocasionar trastornos de la imagen (anorexia) y ansiedades que van a ocupar los gimnasios, los centros de belleza y estética y los centros de cirugía estética para modelar formas que indican el distanciamiento del propio cuerpo e internalización de las normas sociales en pos de la mirada externa.

Esta objetualización de nuestro cuerpo prepara el camino para una objetualización aún mayor; la que se da en las relaciones de dominio-sumisión típicas del patriarcado; cuerpo de la mujer, desposeída ya de su sentir y deseo, como objeto de control, posesión y manipulación en todos sus grados, consumo y posesión de la sexualidad femenina, consumo y posesión en la prostitución, acoso moral y maltrato, mutilación genital, violaciones y feminicidios…etc.

3- El patriarcado se encarna en el cuerpo

Todo pasa por el cuerpo, lugar donde se encuentran las raíces más profundas de todas las adicciones (Caldwell, 1999), y podemos considerar a los estereotipos de masculinidad y feminidad como adicciones o congelaciones en las que predominan, como en todas las adicciones, la habituación y la des-sensibilización física. Por eso construir otro cuerpo para el cambio no será fácil ni rápido. Será una labor constante y permanente. De todas maneras los cuerpos se van a rebelar de una manera inconsciente o consciente:

Inconscientemente a través de los síntomas como la anorexia, histeria, depresión, ansiedad, stress…etc..

Conscientemente como cuerpos rebeldes que asumen su diferencia, su manera distinta de estar en el mundo, su diferente imagen y deseo. Cuerpos rebeldes que a través de un proceso de autoconocimiento se encuentran con otros cuerpos, buscando diversas maneras de construir y expresar su imagen, su sexualidad, sus relaciones y su vida.

Podemos decir, por tanto, que el cuerpo es soporte de valores, símbolos, relaciones y fantasmas de una sociedad dada. Como dice Le Breton (1992) el cuerpo no es tan sólo una colección de órganos y funciones sometidas a las leyes de anatomía o fisiología, sino que es, fundamentalmente una estructura simbólica, un espacio de proyección que acoge las formas más variadas de las culturas y de las corrientes de pensamiento, punto de intersección de lo físico, lo simbólico y lo material. Espacio donde se inscribe el género, el sexo, la raza, la clase social, la edad, la cultura, etc.

4- La perversión patriarcal de las imágenes.

Hablando de estructura simbólica vamos a ver cómo se han pervertido las imágenes para los fines del patriarcado y cuál es la respuesta de muchas mujeres que a su vez pervierten las imágenes del patriarcado a través del arte y de sus respuestas corporales. Tenemos, por ejemplo la imagen de la mujer cretense con las serpientes en las manos y el pecho descubierto, que podemos leer como símbolo del poder femenino sobre su fertilidad y su cuerpo y la imagen de la virgen que pisa a la serpiente, con un cuerpo que dice “hágase tu voluntad”, es decir, la voluntad de un varón, perversión del patriarcado religioso que las FEM contestarán con sus cuerpos y su pecho descubierto.

En el cuadro de la mujer africana con serpientes, perteneciente a una exposición sobre el surrealismo en el museo G. Pompidou de París, vemos como el arte ha recuperado o no ha perdido, como en esta figura, la relación de la mujer con los símbolos de la fertilidad como son las serpientes que renuevan su piel.

Cuando las FEM dicen: “El aborto es sagrado” se están contraponiendo a la imagen de la inmaculada de “Hágase tu voluntad” y están diciendo que el cuerpo de la mujer es sagrado y que por eso mismo decidimos en diálogo con lo más profundo de nuestro ser y en diálogo con otras, acerca de nuestra fertilidad y, por tanto, si ser o no ser madres y cuando. Es decir, que poner conciencia en un acto que atañe, en primer lugar a nuestro cuerpo y después, por supuesto, a toda la humanidad, es sagrado. Por tanto poner conciencia en el cuerpo es algo sagrado.

En la imagen del ginecólogo (El Roto), vemos el cuerpo de la mujer como objeto reproductivo. Madre como receptáculo reproductor que no debe decidir sobre su deseo de ser o no ser madre, serlo o no en un determinado momento de su vida, sino acatar la voluntad de otros. Esta imagen de “El Roto” puede interpretarse como la envidia de la maternidad, la envidia del útero, que también existe en los niños varones y en muchos hombres, como contraposición a la envidia del pene de Freud. Y lo que se envidia ha de poder controlarse.

El patriarcado ha conformado nuestra imagen corporal y nuestro imaginario a través de las normas, las leyes, el lenguaje, las prácticas sociales y los símbolos iconográficos que difunde, incluso a través del arte. El catolicismo, por ejemplo, ha usurpado el orden simbólico de la madre tergiversándolo en la figura de la virgen sin sexualidad, una madre sin sexo, sumisa al orden masculino, en contraposición a la madre arcaica, generadora de vida.

Sin embargo, en la Edad Media, en el arte románico, aún vemos restos iconográficos de otras épocas, con una simbología más erótica y maternal, próxima aún a las divinidades paganas que aún no habían logrado borrar del todo. Y no quisieron borrarlas porque de esta manera se lograba reconducir el culto pagano a los ídolos y divinidades femeninas -todavía frecuentes en muchas regiones europeas en la alta Edad Media- a la cristiana Virgen María. Podemos observar varias Madres de Dios sentadas en un trono con el niño y un objeto de la naturaleza (una rosa, una granada o un racimo de uvas), símbolo de fertilidad, en la otra mano, que recuerda de alguna manera a las madres del Neolítico, sentadas pariendo.

También podemos observar rasgos eróticos, que posteriormente desaparecerán, en algunos canecillos de la iglesia de Cervatos (Camino de Santiago) donde una pareja hace el amor y una mujer pare. Después del románico desaparecerá esta iconografía en Occidente pero no en Oriente, como podemos ver en muchos templos de la India, cuerpos llenos de erotismo; pareja de dios y diosa haciendo el amor o escenas de mortales en diversas posturas eróticas en los templos de Kaharahu.

5- La iconografía actual.

Hoy la iconografía patriarcal ya no actúa en los templos sino a través de varios canales que van a conformar a las personas desde su nacimiento; juegos, juguetes, espacios de ocio como Princelandia, publicidad, dietas, moda, modelos anoréxicos y misóginos, cirugías estéticas…etc., con un gran despliegue de imágenes que se cuelan por todas partes a través de revistas, vallas publicitarias, TV., vídeos, escaparates, Internet,…etc.

5.1- La publicidad de Princelandia.

Princelandia es un ejemplo de cómo se prepara a las niñas para los roles tradicionales de objeto estético y erótico.

• Princelandia se encarga de introducir a las niñas de 4 a 12 años en un mundo mágico para disfrutar como una auténtica princesa. En sus más de 24 centros repartidos por España (Andalucía, Madrid, Salamanca, Zaragoza, Mallorca, Valencia, Gandia, Talavera de la Reina) las pequeñas podrán pasar desde unas horas o apuntarse durante una semana a los talleres que imparten en verano.

• Todas sus actividades están enfocadas al desarrollo intelectual, creativo y de ocio para las niñas y el programa para este año incluye creación literaria, manualidades, creatividad infantil, valores, recuperación escolar, repostería y baile.

• Princelandia es la primera cadena en Europa que ha desarrollado un concepto nuevo e innovador de Spa Educacional, que consta de un circuito de tratamiento de una hora de duración. Su objetivo es crear un ambiente de máxima relajación y confort, en el que las pequeñas princesas puedan disfrutar de tratamientos naturales especialmente ideados para su edad.

Esto es lo que dicen en su publicidad, pero vemos cómo los estereotipos de feminidad están aquí muy presentes: color rosa, maquillaje, peinado, uñas, desfile de princesas, “ser una princesa para alguien”, preparando a las niñas para mostrarse, seducir y gustar, a su príncipe, naturalmente.

5.2- La publicidad como ejercicio de dominación y sumisión: todo para ellos.

La identidad sexual de los seres humanos se forja en los medios de comunicación de masas. Antes recaía en el arte. Ahora en la publicidad, la TV., cine, Internet, revistas de moda, vallas publicitarias…etc.

La publicidad intenta vender a través de una gran llamada de atención, consiguiéndolo mediante la utilización del cuerpo humano como objeto de deseo sexual, mediante los estereotipos exagerados del género, las edades o los grupos sociales, y mediante la trasgresión de las normas; violaciones y torturas, donde las víctimas son mujeres u homosexuales. De esta manera el espectador se convierte en un voyeur y el cuerpo humano en un maniquí.

Un gran parecido vemos entre los maniquís y las modelos reales, y es que existe una relación entre la formación de constructos universales sobre el cuerpo y nuestra percepción de él. Por ejemplo, nuestro ideal de belleza tiene que ver con el difundido por los medios; cuerpo delgado y armonioso para las mujeres y cuerpo atlético y musculoso para los hombres, belleza para las mujeres e inteligencia y fuerza para los hombres, aunque existan mujeres que quieran ser iguales a los hombres en musculatura. Como dice Eva Illouz “una de las motivaciones más explícitas en las que se basa el cultivo de la belleza es la expectativa de encontrar el amor verdadero”.

¿Por qué entonces las mujeres no cambiamos la publicidad misógina?

Porque aunque hay mujeres que trabajan en la publicidad los hombres ocupan la mayor parte de los puestos directivos de las empresas publicitarias. Pero igual que muchas mujeres están haciendo otro tipo de cine también en la publicidad, esperemos, las mujeres dirigirán empresas que no ejerzan violencia sobre las mujeres. Y para ello hemos de trabajar e insistir todas.

5.3- Moldear los cuerpos según un deseo de “otro”

Existe una gran cantidad de prácticas normativizantes a las que será difícil oponerse; dietas, moda, depilaciones, teñidos, cirugías estéticas, máquinas de musculación o modelación corporal…etc., todo un conjunto de normas para seducir, desear y ser deseadas y deseados. La seducción y el deseo subjetivo se comercializa y globaliza. Y se comercializa un cierto tipo de erotismo y sexualidad, como podemos ver en numerosas imágenes. La mayor perversidad la vemos en los efectos de la publicidad; se globalizan los gustos y se globalizan los cuerpos; las negras se alisan el pelo, las blancas se hinchan los labios, se levantan las nalgas o se las reducen, al igual que los pechos e incluso la vagina, las orientales se quitan los rasgos oblicuos de los ojos para parecerse a las occidentales, porque en todos los países hay una tendencia hacia la occidentalización de la economía y de los cuerpos.

Las mujeres que se someten a cirugías y retoques cada vez más terribles producen, después de un cierto tiempo, resultados grotescos: todas las mujeres terminan teniendo la misma cara, las mismas tetas, la misma delgadez. Ni rostro de arrugas o canas. Subidas a los mismos tacones, con los mismos labios, el mismo pecho y casi los mismos vestidos, con la misma sonrisa bobalicona, son la imagen de un pensamiento único que requiere también un cuerpo único, como puede observarse en el documental italiano, “Il corpo delle donne”, sobre la presencia de la mujer en la televisión italiana. No hay lugar por tanto, para la mujeres mayores y menos aún para las viejas.

Las cirugías a las que se someten algunas mujeres para parecerse al modelo estético imperante resultan ser verdaderas contorsiones corporales de una violencia extrema. El modelo estético de la muñeca Barbie no tiene nada que ver con las medidas reales de las mujeres americanas, pero resulta ser un modelo que opera en el imaginario de ciertas mujeres como “un deber ser así”. Un ejemplo de ello lo tenemos en la imagen de Cindy Jackson, quien se sometió a más de 50 operaciones para parecerse a Barbie.

5.4- La anorexia: cuerpo como lugar de resistencia.

Gonzalo Morandé, autor de “La anorexia. Cómo combatir y prevenir el miedo a engordar de las adolescentes”, dice que el 49% de las alumnas de bachillerato españolas están preocupadas por adelgazar, entre la universitarias el porcentaje asciende hasta el 53% .

La anorexia como síntoma se rebela a la objetualización del cuerpo, pero a su vez, con sus rituales de silencio y negación del alimento, mirarse al espejo, pesarse, etc., convierte al cuerpo en un objeto, porque saben inconscientemente lo que no quieren o desean- el lugar de objeto al que les envía el patriarcado- pero no saben lo que quieren o desean, expresando este conflicto con su cuerpo, ya que no pueden hacerlo con palabras. Por eso ocultan su cuerpo, por una parte y, por otra, lo cuidan como una escultura, lo cual les da una sensación de control que les procura autoestima, poder y una cierta autonomía respecto al significado de lo femenino.

La anorexia es también una adicción corporal que genera otra adicción; una aparente independencia de las normas, pues está en el lugar de la ansiedad o confusión que genera el sometimiento a unas normas de belleza, aunque a la vez se somete; anorexia como expresión de una contradicción en la identidad femenina.

Estas estrategias malsanas de los discursos que acabamos de ver, se aprenden en el cuerpo, y también es en él donde se puede aprender el cambio. Cambio que es imprescindible porque detrás de cada modelo estético no hay sólo una apariencia sino una conducta, una emoción, una concepción del cuerpo, de las relaciones y de la sexualidad. Sufrimos un abuso psicológico sistemático, un verdadero acoso moral, al que hemos de responder con estrategias saludables.

Esta socialización hace que estemos preocupadas constantemente por nuestro cuerpo y que se genere en nosotras una insatisfacción y rechazo hacia nosotras mismas; siempre encontramos algún defecto cuando nos miramos al espejo, lo cual afecta a la manera de relacionarnos con nosotras mismas, las otras y otros y el mundo. Esto genera a su vez una ansiedad y una conducta adictiva: obsesión por la ropa, las dietas, y el consumo de objetos para la belleza y adorno, con el fin de compensar sentimientos de carencia, insuficiencia o defecto.

“Todo está en el cuerpo, y cualquier proceso que se produzca, sea en lo físico, emocional o mental, ejerce múltiples efectos en el conjunto de nuestro ser, extendiéndose a todos los canales sensoriales. Por eso saber escuchar el cuerpo es un arte imprescindible para la salud y el bienestar, arte para la vida propia y de la humanidad que debiera enseñarse no sólo en los primeros años de vida sino a lo largo de nuestra socialización y sobre todo en la etapa de enseñanza obligatoria”

Frente a los cuerpos anoréxicos tenemos los cuerpos rellenos, graciosos y felices de Botero. Tuve la ocasión de ver en Bogotá el museo de Botero. Después de dos horas de contemplar estos cuerpos iba por la calle buscándolos. Me di cuenta entonces cómo mi imaginario de la belleza delgada había cambiado.

5.5- El cuerpo como objeto.

Podemos ver de una manera palpable y cada vez más atrevida, un atrevimiento perverso, cómo el cuerpo se convierte en un objeto real; cuerpo-mesa de un restaurante de Villarreal, (Castellón) donde los comensales pueden comer sushi sobre un cuerpo femenino.

Podemos preguntarnos también por qué se ha difundido tanto la moda de tatuarse el cuerpo, como unas señales, tal vez, de identidad o pertenencia en una época globalizada con necesidad de pertenencia. Otras marcas más interesantes y profundas son las que se hacen patentes al dibujar la silueta de nuestro cuerpo e inscribir y dibujar en él las señales dolorosas o placenteras, los puntos donde se han expresado los conflictos y todas las experiencias de la vida. Podemos observar así nuestro mapa corporal interior como una imagen con la que dialogar y cuidar.

Estos cuerpos mercancía, con un único y totalitario modelo de belleza, van a influir en el imaginario de niñas, niños y adolescentes a edades muy tempranas como podemos ver en los resultados del siguiente ejercicio: dibuja tu cuerpo desnudo por delante y por detrás, poniendo con un color las partes que menos te gustan de tu cuerpo y con otro color las partes que más te gustan. He realizado este ejercicio numerosas veces con niños, adolescentes y personas mayores. Los resultados son muy significativos; las chicas localizan numerosas partes en su cuerpo que no les gustan, como los pechos, las nalgas, el sexo, la boca…etc., mientras que a los chicos les gusta casi siempre su sexo y menos los pies y el pecho. Ejemplos estos de la encarnación de los estereotipos de masculinidad y feminidad y ejemplo de la objetualización mayor del cuerpo femenino.

6- La representaciones del cuerpo femenino que hacen los varones y la contestación de algunas mujeres:

Podemos observar en la “Devoración de Picasso” o en los numerosos cuadros que, con la excusa de representar los mitos, pintan a mujeres raptadas por un hombre o mujeres salvadas por ellos, cómo la posesión y el poder se ejercen sobre los cuerpos de las mujeres. Podemos observar también en el cuadro del “Festín de los dioses” cómo todo se organiza en pos del hombre, en pos del festín de los dioses, que no de las diosas y dioses, ejemplo de una mirada masculina de la mujer que influirá en cómo las mujeres nos miramos a nosotras mismas.

A esta mirada masculina muchas mujeres han contestado con sus cuadros o fotografías, dando otra versión de las mujeres más amplia y real. Vamos a ver ahora la respuesta de muchas mujeres a los modelos estéticos sexistas del cuerpo femenino. Las pinturas masculinas representan la sumisión, la accesibilidad y la disponibilidad. Los hombres miran a las mujeres y las mujeres se contemplan, siendo miradas por ellos. Este hecho determina la posición del sujeto femenino en función del deseo masculino, afectando no sólo a la relación entre hombres y mujeres, sino también a la relación de la mujer consigo misma.

Las imágenes tienen un efecto de imitación inconsciente en los cuerpos. Por eso es tan importante crear las propias imágenes en el arte y en la vida real, crear cuerpos para el cambio, expresando nuestra manera de vernos y ver el mundo, nuestras propias imágenes, nuestra sensualidad y sexualidad, nuestra propia belleza y nuestros sueños y deseos.

Somos sujetos agentes, con voluntad y pensamiento propio, que podemos subvertir este orden y estas normas que quieren imponernos. Por eso lo que van a pintar o fotografiar algunas mujeres artistas responde, por el contrario a sus vivencias y, por tanto, son representaciones que parten de sí. Veamos algunos ejemplos.

– En los cuadros de Susana y los viejos de Tintoretto y Artemisia Gentileschi, vemos la gran diferencia de mirada masculina o femenina; mientras Tintoretto ve a Susana como una joven que se deja mirar por los viejos, ofreciendo despreocupada su cuerpo a la mirada de cualquier voyeur, Artemisia Gentileschi pinta a una Susana con vergüenza, que se esconde de la mirada lasciva de los viejos.

– En las fotografías de mujeres desnudas en su casa, trabajando en la cocina, leyendo en la cama o con un ordenador, vemos la contestación de estas mujeres ante las fotos del proyecto NU.

– Los cuerpos operados de cáncer de mama, que se atreven a mostrar sus cicatrices, sin reconstitución de mama nos hablan de algo real; un cuerpo mutilado en alguna parte que es aceptado sin máscaras y que se atreve a mostrarse y exponerse así, en su realidad, con las marcas de un sufrimiento, que nos muestra la modelo Matuschka o Joe Spence.

– En las imágenes de Rosy Martin y Kay Goodridge podemos ver la escritura en el cuerpo de los discursos de Freud sobre la sexualidad y el orgasmo femenino, como si nos advirtiera del cuidado que hemos de tener con los discursos e ideologías corporales, pues se quedan gravados en la carne como un tatuaje interior.

– Ana Casas retrata el paso del tiempo en los cuerpos de las mujeres, mostrándonos fotografías de madres e hijas o de bisabuela, abuela, madre e hija.

– Orlan nos muestra su cuerpo como materia artística, aunque para ello se somete a varias cirugías, no estéticas sino como una manera de esculpir su cuerpo con la sonrisa de la Gioconda o los ojos y frente de otros cuadros. Ella nos dice: “Utilizo la cirugía para desviarla de sus costumbres, de sus códigos, haciendo de ella un medio y torciéndola hacia otras direcciones y otros fines….lo más importante era poner una cara sobre mi rostro, por lo tanto, la representación. Es “un sfumato entre presentación y representación.” (Entrevista a Orlan. Colofón. Nº 33. Cuerpos que hablan)

– Compañías y creaciones de danza como DV8, Les Ballets de la Belgique, Pina Bausch, la Ribot,Marie Chouinard, Axis Dance Company, Paradox Dance Co., Joint Forces, Candoco, las creaciones de Adam Benjamín y Ruedapies, ponen su atención en la negociación entre cómo definimos nuestro propio cuerpo y cómo ese cuerpo es definido por la sociedad.

– Mary Duffy, pintora sin brazos, se hace retratar con sus cuadros, mostrando y aceptando así el derecho a existir de los diferentes cuerpos.

– Las Guerrilla girls nos interrogan acerca de la representación de las mujeres en los museos americanos, donde el 3% de artistas de los museos son mujeres, pero el 83% de los desnudos son femeninos.

– La guatemalteca Regina Bayo denuncia en sus performance las violaciones, feminicidios y violencias de la cirugía estética.

– Claude Cohen juega en sus fotos con la androginia.

– Susie Williams nos muestra un cuerpo sin tersura, con carnes que caen y Sylvie Blocher nos pregunta en sus fotos qué es eso de la belleza.

– Dora Maar nos muestra en sus fotografías otra visión de lo erótico.

– Dorotea Tannig en un cuadro de 1946 muestra una maternidad muy diferente a la maternidad dulce que podemos ver en la mayoría de los cuadros.

Son muchas las mujeres artistas que con sus cuadros, fotos, danzas o performance nos muestran otros cuerpos femeninos y otra manera, más realista y diversa, de mostrar las experiencias de la vida. Muchas son también las mujeres que muestran al mundo otra manera de ver y practicar la ciencia, la medicina, la terapia, la salud física, la sexualidad, la educación o la crianza. No podrían hacerlo sin esa genealogía femenina que viene de nuestras antepasadas, también de las brujas o sanadoras, que pagaron con sus cuerpos quemados su osadía y su saber médico, que no entraba en las leyes del patriarcado. Recordemos que fueron quemadas 600 mujeres en un solo día en la ciudad de Toulouse.

6- Crear cuerpos para el cambio.

¿Cómo resistirse a este despliegue de imágenes corporales que nos dicen cómo debe ser un cuerpo, cómo debe sentir, cómo debe ser su sexualidad, cómo mostrarse y actuar? ¿Cómo crear cuerpos para el cambio?

No es suficiente tener una postura crítica si no nos construimos otra manera de vivir el cuerpo para lo cual necesitamos un doble trabajo:

– Analizar el patriarcado en nuestros cuerpos; cómo nos han influido los discursos y las imágenes.
– Realizar un trabajo emocional-corporal, aprendiendo el arte de la percepción y expresando nuestro deseo en el mundo.

El arte de la percepción se aprende practicándolo. Practicar la autopercepción y la percepción del otro(a) implica un gran respeto por lo que siento y por lo que siente el otro(a), por salvaguardar mi espacio y mis límites y por el espacio y límites del otro(a), por mi deseo y el deseo del otro(a) que no tienen por qué coincidir. Percibir es por tanto respetar lo que existe sin apropiarse de ello. Esto es lo que debieran aprender muchos hombres. Nuestra cultura, sin embargo, nos enseña a apropiarnos del otro(a), interpretándolo. Pero interpretar al otro(a) es suprimir la distancia que me hace posible la interrogación (¿quién es el otro(a)?) y la intersubjetividad.

En la percepción debo tener en cuenta la diferencia sexual y la construcción del género, por lo que será necesaria:

• la mediación de la palabra, nuestra y de la otra persona, que exprese lo sentido, lo intuido y el sueño que nos habita para desvelar algo del misterio que somos,
• no tener prisa ni dejarse guiar por lo ya sabido, por lo que otros(as) creen que debemos sentir o percibir,
• confiar y escuchar nuestras sensaciones corporales y nuestras emociones.

La práctica de la respiración consciente nos va a permitir poder escuchar y percibir nuestro cuerpo, sus sensaciones y emociones. Porque debemos tener en cuenta que todas las imágenes actúan a nivel emocional, mental y corporal. Por tanto el cambio va a poder establecerse más fácilmente mediante un trabajo corporal que se inicia en la respiración diafragmática y pausada que nos va a traer una mayor conciencia para poder actuar y saber qué hacer con nuestras emociones, fuente de nuestras necesidades y deseos, en lugar de reaccionar impulsiva e inconscientemente.

Estas prácticas que describo las he realizado con adolescentes y jóvenes en sesiones de teatro de investigación con emociones, roles, amor y sexualidad y teatro del oprimido que realizo junto a Anna Gascón, compañera de instituto y gran profesional del teatro. En sesiones de relajación, contacto con y sin objetos, trabajo espacial y emocional y otras técnicas de interiorización y expresión de las propias vivencias, hemos podido observar el cambio que experimentaban a lo largo de un curso escolar.

7- Las emociones como palanca para el cambio.

¿Pero cómo crear cuerpos para el cambio? Porque no basta con analizar nuestra socialización. El patriarcado está en nuestra respiración y músculos, en nuestra postura corporal y en nuestras emociones. Hace falta un trabajo interior.

El cambio supone un trabajo interior y exterior de cada persona y de cada colectivo, de reorganización de nuestra psique y cuerpo, para tener la fuerza y el deseo de poner en el mundo nuestros pensamientos, emociones y acciones. Es un trabajo interior el que se hace en los grupos de reflexión o autoconciencia de mujeres que se unen para hablar de sus cuerpos, su sexualidad, sus emociones, sus experiencias de relación, sus sumisiones o rebeldías con el fin de darnos otro orden, un orden que nos empodere. Y con este poder y saber salimos a las plazas, estamos en los trabajos o en los medios de comunicación poniendo otro orden en el mundo. Adquirimos así otro cuerpo diferente al que nos construyó el patriarcado.

Pero en la construcción de otro cuerpo para el cambio intervienen muchas emociones que hemos de resolver, expresar, canalizar y transformar. Este cambio, aunque es interior de cada sujeto, es más fácil hacerlo en grupos de reflexión y autoconocimiento. Y no para quedarse ahí sino para salir al mundo y expresar nuestro enfado y nuestro deseo. Y si lo hacemos juntas aumentamos nuestro poder individual y colectivo. Claro que es más fácil de hacer cuando en los espacios públicos y en los medios de expresión existe una mayor libertad. Por ejemplo los cuerpos en el franquismo tenían otra expresión y postura corporal que la que tienen ahora. Y ahora la expresión de los cuerpos que se rebelan es diferente a la de los cuerpos que se someten, aguantan o se deprimen.

La universidad de Aalto realizó unas fotografías de las emociones de ira, miedo, disgusto, felicidad, tristeza, sorpresa, neutralidad, ansiedad, amor, depresión, desprecio, orgullo, vergüenza y envidia, que nos muestran los diversos patrones y colores de las emociones humanas en el cuerpo, desde el azul de la depresión al amarillo de la felicidad. Podemos observar, por tanto, cómo las diferentes emociones se instalan y recorren el cuerpo, dándole una forma y una energía que podemos cambiar mediante la práctica de la respiración profunda y la relajación, que nos dará una mayor conciencia de lo que está pasando en nuestro interior, de lo que nos hace daño, de aquello que necesitamos y de cómo obtenerlo. Porque el cuerpo sabe más que nosotras mismas, pues es un receptáculo donde quedan grabadas todas nuestras experiencias, incluso aquellas que no recordamos, receptáculo de injusticias, abandono, malos tratos, vergüenza y también de ternura, afecto, amor y deseo de búsqueda de un mundo que queremos hacer habitable y nuestro.

Todas nuestras experiencias llevan consigo emociones cuya expresión es sumamente importante para el bienestar. Todo cuanto nos ocurre en el mundo hará vibrar a nuestro cuerpo y a nuestras entrañas, seamos conscientes o no, lo expresemos o lo cancelemos. Estas vibraciones hemos de considerarlas como energía que ha de encontrar posibilidades de decirse en palabras, es decir posibilidades de compartirlo y de reparar malentendidos si los hubiera. Si no encuentra formas de repararse y recuperar el bienestar, esa energía se trasladará a zonas del cuerpo que podrán hablar y decir, a través de movimientos insistentes, gestos o síntomas, lo que no se puede o sabe decir en palabras. Se crean así adicciones que se convierten en equivalentes o metáforas de emociones. Por ello será a través del cuerpo y la palabra cómo podremos tratar los síntomas, las adicciones y los malentendidos, invirtiendo el camino hasta volver a habitar nuestro cuerpo y reencontrarnos con nuestra vitalidad y creatividad.

Cualquier experiencia física, emocional o mental ejerce un efecto en el conjunto de nuestro ser, y a través del sistema sensorial se extiende por nuestro cuerpo. Nuestra respuesta a los acontecimientos modifica la estructura física del cuerpo y modifica la percepción de las emociones y pensamientos. A su vez cada uno de nuestros pensamientos o los pensamientos expresados de otras personas ejercen una influencia en nuestra estructura y expresión corporal. Así, por ejemplo, si nos criticamos o nos critican solemos encoger la zona pectoral, y esa energía es devuelta en forma de comportamiento defensivo, agresivo, pasivo o distante. Es decir, que nos organizamos mediante la energía de nuestras emociones, sentimientos y su expresión. Por ello tomar conciencia de nuestras sensaciones corporales y emocionales, y saber expresarlas de una manera justa, sin violentarnos ni ejercer violencia sobre otras personas es la base de la salud y la energía. Por tanto, recuperar las sensaciones y la energía, a través del desarrollo sensorial, el tacto, el oído, el olfato y la respiración, forma parte de la primera premisa para una toma de conciencia de nuestras emociones, que no van separadas sino unidas a las reflexiones, a los deseos y a los proyectos de futuro.

Todo lo que sucede en nuestro cuerpo y toda experiencia puede entenderse como fenómeno vibratorio, que va desde el movimiento más lento hasta el intermedio y rápido. Todo pulsa, el cerebro, el corazón, el estómago, los pulmones…Si frenamos el movimiento obstruimos el flujo de energía vital y podemos enfermar. Y si lo aceleramos también distorsionamos el flujo y nos puede conducir al stress y a la enfermedad, con el consiguiente bloqueo y tensión muscular, con hiperactividad o retraimiento tanto en nuestro cuerpo como en nuestras emociones y pensamientos. La salud sería entrar en el baile armonioso del cuerpo, a través del lenguaje de las sensaciones, fuente de información e intuición. Por tanto el camino de la salud será establecer un lazo de significados entre sensaciones, emociones y pensamientos.

8- Las emociones conforman la respiración y postura corporal.

En una detenida lectura corporal podemos observar cómo, por ejemplo, la expresión de la violencia afecta a la forma de los cuerpos. Miremos el cuerpo de una persona en un ataque de rabia; pecho hinchado, boca cerrada, mirada fija, puños y dientes apretados, ingles y nalgas tensas. Todo está preparado para el ataque. No suelta ni un solo gesto de apertura, ni una sonrisa, ni una palabra. La energía no pasa o relaja el diafragma ni el vientre sino que sale por las piernas o los puños o bien se retiene en las axilas y las ingles. Entonces construye ideas-defensas del sentimiento, ideas cerradas, ideas ataques, ideas, en definitiva, que desvalorizan y atacan a la otra persona o a los otros pueblos, como la de los manifestantes del grupo “Aurora” de Grecia o en el dibujo de la violencia de “El Roto”.

Vamos a ver también cómo ciertas emociones y formas corporales son más típicas de los varones y otras más de las mujeres, según los estereotipos de género en los que se nos ha socializado, a no ser que los hayamos cambiado.

Cuerpo y respiración del sentimiento de orgullo y desprecio.

La inspiración está elevada por sentimientos de desprecio o aversión. La expresión emocional desorganiza la respiración, el diafragma se hunde y el tórax tira hacia arriba. La cabeza se flexiona y se alza en un gesto disociativo de repugnancia. Las actitudes crónicas de orgullo, miedo o simulación de fuerza hacen que el tórax no baje y la consecuencia emocional es la ansiedad, el miedo a parecer pequeño y las dinámicas de superioridad y dominación.

Postura emocional del rígido, dominante.

La persona rígida actúa, domina y controla a través de la autoafirmación. Hace aparecer a los otros más pequeños haciéndose él más grande. Es un negador. La estructura del rígido es como un tubo de pasta dentrífica a medio usar, estrujado hacia arriba. Puede permanecer bloqueado en conductas específicas o bien aprender a ser colérico y resolver los conflictos con cólera y agresividad. Esta estructura rígida se forma en familias que obligan al niño a luchar por lo que quieren, le exigen ser agresivo y castigan las muestras de sensibilidad o afectividad.

Postura emocional: Úsame

Vemos una gran contracción, cómo se hace más pequeña y se retira hacia una misma. La oxigenación está disminuida, originando inhibición de sensaciones a nivel de garganta, tórax y boca. Predomina la sensación de derrota, debilidad, insignificancia y baja autoestima; decidimos someternos o derrumbarnos. Emociones de abandono, sumisión, derrota e impotencia. No puedo, dame apoyo. Cede, se encoge, se entrega.

Postura emocional: Tómame. Hinchada, invasiva.

Parece decir: “Tómame o hazme sitio”. Hinchada como un balón a punto de estallar. La arrogancia es su postura emocional. Se hincha de rabia a la vez que necesita distanciarse de su impulso interno. Está preocupada por ser lo que los otros desean que sea. Se identifica con los otros.

Postura rígida, obediente, controladora.

La zona del pubis se contrae como autoprotección. La cabeza y el tórax tiran hacia arriba. Los músculos del hombro y los pectorales se aprietan para mantener los brazos pegados al costado. La presión tira de las nalgas hacia atrás. Es una postura típica de los militares.; defensa y autoreconocimiento.
Hay una fuerte corriente excitatoria hacia arriba, pero el tórax y la cabeza tiran hacia fuera de la pelvis. La excitación no puede extenderse, por lo que se expresa en explosión y rabietas.

Si he puesto estos ejemplos- hay muchos más- es para poder observar la influencia de nuestra socialización en la formación de estructuras corporales y emocionales, que nos llevan a reaccionar inconscientemente para expulsar el malestar corporal, pero otra cosa es actuar en lugar de reaccionar. Esto sería la salud.

Lo importante, por tanto, no es sólo expresar las emociones, porque la mayoría de las veces las expresamos en forma de reacciones, con o sin palabras. Lo importante en lugar de las reacciones es el proceso interior de diálogo consigo misma que no puede hacerse más que en el silencio de la respiración y mirada interior para decidir qué hacer para satisfacer nuestras necesidades y deseos en lugar de reaccionar.

Las emociones además ejercen una influencia no sólo sobre quien las tiene o expresa sino también en quienes las observan o las sufren, como podemos ver en fotografías de soldados en guerra y fotografías de personas que sufren la guerra. Diferente es también la ocupación del espacio.

9-Otras imágenes de mujeres: cuerpos que denuncian, cuerpos para el cambio.

Cada vez se utiliza más el cuerpo como denuncia mediante performance, cuerpos en silencio con escritos, cuerpos sentados, tumbados o bailando. Cito algunos ejemplos:

– Mujeres de negro por tierra o dibujando su silueta en el suelo para denunciar las muertes de las guerras.

– Mujeres con tambores contra la violencia, en manifestaciones feministas.

– Acción de registro de cuerpos para decir a la sociedad que nuestro cuerpo no es propiedad de nadie.

– Las mujeres de Kiev contra la guerra ponen un espejo a los cuerpos de seguridad para que vean el reflejo de sus cuerpos armados frente a los cuerpos sin armas de la ciudadanía; una doble mirada donde poder reconocerse de otra manera.

– Durante 14 años, las mujeres de Liberia cargaron con el peso de dos brutales guerras que se distinguieron por el uso de niños soldados, el desplazamiento masivo y la generalizada violencia sexual y de género. Las mujeres jugaron un papel decisivo para poner fin al conflicto y llevar la paz a su pueblo, con sentadas en los mercados o delante del palacio del Gobierno. Incluso amenazaron con desnudarse para pedir la paz, lo cual es una maldición para los hombres en esta cultura.

– El 28 de Septiembre de 1821 México se independiza de España. Esta fecha del 28 de septiembre pero del 2010 es escogida por el movimiento feminista mexicano para expresar la independencia de sus cuerpos y sus vidas y hacer esta declaración por la independencia del aborto. Empieza este manifiesto textualmente así: La Nación Mexicana ni ha tenido verdadera independencia ni sus mujeres han podido ejercer libre decisión sobre sus cuerpos.

– Las mujeres colombianas están denunciando constantemente los traslados y desapariciones de poblaciones campesinas y de líderes y lideresas que luchan por los derechos humanos. Lo hacen de varias formas entre las cuales el arte y la puesta en escena en las plazas públicas de lo que pasa en su país.

Un cuerpo para el cambio pasa por realizar un trabajo interior de orden simbólico no patriarcal, un orden femenino que no nos podemos dar individualmente si no hacemos el camino junto a otras mujeres; conocer lo que sentimos, pensamos y vivimos y conocer lo que pensaron, sintieron e hicieron nuestras antepasadas respecto a las relaciones entre los sexos, las relaciones familiares y de parentesco, la relación con el propio cuerpo y los sistemas de salud física y psíquica, conceptos de belleza e imágenes que nos representaban. Si hacemos esto estaremos preparadas para expresar al mundo nuestro deseo y ponerlo en práctica.

Estamos poniendo ya otras imágenes y prácticas en el mundo, porque “ante esta cultura patriarcal muchas mujeres y hombres proponemos la cultura de la solidaridad y responsabilidad, en la que todas y todos hemos de colaborar y participar en la creación de un mundo más justo. Mujeres y hombres estamos invitados a ser igualmente responsables en la transformación del mundo patriarcal desde las bases del cuidado y del amor, donde la competencia, el dominio, la jerarquía, la lucha, el control y la sumisión sean erradicados para dar paso a una humanidad de redes solidarias en las que reine el respeto a sí mismo y a otros y otras.

Esta cultura de la solidaridad transformará no sólo los pueblos sino también nuestros cuerpos y las imágenes de ellos, colonizadas ahora por la estética patriarcal” .

Bibliografía.

Altable Vicario, Charo. Los senderos de Ariadna. Transformar las relaciones mediante la coeducación emocional. Ed. Mágina-Octaedro. Granada 2010.
Caldwell, Christine. Habitar el cuerpo. Ed. Urano. Barcelona. 1999.
Freixas Farré, Anna. Tan frescas. Las nuevas mujeres mayores del siglo XXI. Ed. Paidós. Barcelona. 2013.
Eva Illouz. Por qué duele el amor. Una explicación sociológica. Katz Editores. Madrid, 2012.
Keleman, Stanley. Anatomía emocional. La estructura de la experiencia somática. Ed. Desclée de Brouwer, S.A., Bilbao 1997.
Pastor Carballo, Rosa. “Violencia de género: construcción delcuerpo e identidad”, en La construcció del cos. Una perspectiva de gènere. Dossiers Feministas. Seminari d´Investigació Feminista. Universitat Jaume I. Castellón. 1998.
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Páginas y vídeos interesantes

http://www.revistanamaste.com/reacciones-de-las-mujeres-ante-las-fotos-del-proyecto-nu
http://www.ilcorpodelledonne.net/version-en-espanol/
http://www.mujerymemoria.org/web/home/
http://www.youtube.com/watch?v=w0V1rVgc3WM&feature=youtu.be
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=s9FXR8FdPvY#t=0
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=s9FXR8FdPvY#t=0
http://vozpopuli.com/next/39156-una-maquina-para-intercambiar-los-cuerpos-de-hombre-a-mujer-y-viceversa-video

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