En relación con el tan “cacareado” por parte del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad cambio en las estadísticas que recogen los casos de violencia de género con resultado de muerte, que desde 2013 iban a recoger los casos de menores víctimas mortales, constatamos que no se cumple lo anunciado.

Además de no actualizar la información con la puntualidad imprescindible para seguir siendo la fuente estadística fiable (a la vista está que proliferan relaciones de víctimas no oficiales más puntuales y exhaustivas), la ficha estadística no recoge ningún menor víctima mortal, cuando todas tenemos en nuestra memoria el reciente suceso de Manzanares (Ciudad Real), en el que un hombre asesinó a sus dos hijos y a su suegra antes de suicidarse. O ¿es que solo se recogerán los y las menores cuando su madre también sufra una agresión física con o sin resultado de muerte? ¿o solo cuentan los y las menores cuya madre esté presente cuando les matan? ¿cúal es el criterio?

http://www.msssi.gob.es/ssi/violenciaGenero/portalEstadistico/docs/VMortales_2013_23_04.pdf

Algunas ya advertimos públicamente que esta iniciativa podía desenfocar la especificidad del problema de la violencia de género, desdibujando sus particularidades en la terminología más aceptable para quienes nos gobiernan del ámbito familiar o doméstico. No queremos olvidar ni que se olvide que esas niñas y niños son víctimas en tanto que herramientas para causar a su madre el mayor mal. Pero, al menos, esperábamos coherencia.

Y, coherentemente, seguimos exigiendo recursos para las mujeres y para los y las menores. Menos planes y más presupuesto, menos declaraciones y más compromiso, menos cambiar las leyes y más aplicarlas.

Mientras tanto, en el contínuo ejercicio de hipocresía al que nos somete la ministra, hemos de leer que quien tarda o rehuye la condena de los crímenes machistas, se llena la boca reclamado la visibilización de la violencia de género en Europa:

http://www.msc.es/gabinete/notasPrensa.do?id=2804

El abismo entre lo que se dice y lo que se hace es cada día más insalvable. No es cuestión de cifras y letras, es cuestión de ideología.

Marina Calatayud

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